Informe de Estabilidad Financiera Primer Semestre 2022: Hogares.


Los hogares enfrentan restricciones de acceso al crédito y desafíos frente a un entorno macroeconómico más deteriorado. El aumento del empleo alcanzado en 2021 se ha ido ralentizando desde fines del año pasado, en un contexto en que distintos indicadores dan cuenta de una demanda menos dinámica y una oferta que, aunque con alguna mejoría, sigue acotada. La deuda de los hogares se moderó en los últimos trimestres, en línea con una menor demanda crediticia y mayores restricciones de acceso a créditos de largo plazo.


En este sentido, se destaca de que las colocaciones hipotecarias experimentaron una desaceleración relevante, pasando de cifras de flujo mensual en torno a 30 millones de UF al tercer trimestre de 2021 a cerca de 16 millones de UF en marzo de este año. Un tema para monitorear es el incremento observado en la proporción de créditos hipotecarios otorgados a tasa variable o mixta. Si bien, han permitido mantener el acceso a este tipo de deuda, el riesgo de tasas de interés se traspasa al deudor. En 2022, su participación en los flujos de crédito supera el 50% del total, comparado con cifras inferiores al 20% en años previos.


Las tasas de morosidad permanecen en mínimos históricos, aunque, en lo más reciente, la cartera de consumo presenta algún aumento del impago. Todo esto ocurre en medio de indicadores de confianza que señalan mayores preocupaciones de las personas ante un entorno económico más desafiante.

Destaca que, tanto en el crédito hipotecario como de consumo, las tasas de impago son inferiores en el caso de las mujeres, con una evolución similar a la de los hombres en el ciclo.

La mediana del endeudamiento bancario de los hogares se mantiene en proporción al ingreso laboral mensual, salvo para el quintil de mayores ingresos, donde se acerca al 24% y crece respecto a inicios de 2020. Por composición también se observan diferencias importantes.


En los quintiles 1 al 4 el mayor componente de crédito corresponde a créditos de consumo, más expuestos a riesgo de tasa, mientras en el quintil 5 hay una mayor participación de créditos hipotecarios, más expuestos a riesgo inflacionario. No obstante, en este grupo, los salarios poseen un mayor nivel de indexación lo que mitiga este riesgo.



Fuente: Banco Central de Chile.

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